1/12/2008

ÁNGEL GONZALEZ: SE MURIÓ EL HOMBRE, QUEDÓ EL POETA

PARA QUE YO ME LLAME ÁNGEL GONZÁLEZ
Para que yo me llame Ángel González, para que mi ser pese sobre el suelo, fue necesario un ancho espacio y un largo tiempo: hombres de todo el mar y toda tierra, fértiles vientres de mujer, y cuerpos y más cuerpos, fundiéndose incesantes en otro cuerpo nuevo. Solsticios y equinoccios alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de mi carne trepando por los siglos y los huesos. De su pasaje lento y doloroso de su huida hasta el fin, sobreviviendo naufragios, aferrándose al último suspiro de los muertos, yo no soy más que el resultado, el fruto, lo que queda, podrido, entre los restos; esto que veis aquí, tan sólo esto: un escombro tenaz, que se resiste a su ruina, que lucha contra el viento, que avanza por caminos que no llevan a ningún sitio. El éxito de todos los fracasos. La enloquecida fuerza del desaliento...
Ángel González

1/05/2008

IMPÚNEMENTE INMORTAL


Después de pasar los treinta (voy a cumplir en días 32) uno comienza a dejar de ser impunemente inmortal como cuando los veinte, ya los poemas son juguetes de constelación, se juega a Dios y a la nada en cada verso; las canciones son cartas que duermen en los umbrales de las casas abandonadas, el vacío y la totalidad acechan, el árbol de la utopía se ve más hermoso, porque uno ya tiene todo para dejar de ser su otoño y sin embargo, si uno sigue siéndolo, viendo los cadáveres de la juventud de aquellos que se fueron a la cifra de un paraíso racional, los fantasmas amarillos del libro y el café siguen siendo mis amigos, comparto secretos con el jazmín y la arena, ¿acaso soy el crepúsculo sobre la espalda de aquella muchacha? ¿Acaso soy la lluvia que huele el preso desde la celda donde la Biblia suda profetas?
- Siga escribiendo, y trate de vencer la cosquilla de la locura
algo huele a soledad, pan de soledad? quién lo sabe?
soy más mar que nunca, las posdatas nunca me gustaron…
todavía el mundo necesita que lo cambiemos, no pienso envejecer la niñez del verso, aquella de mis primeros catorce


Pedro Patzer

12/29/2007

RAYUELA, CAPÍTULO 82

Capitulo 82
Morelliana.
¿Por qué escribo esto? No tengo ideas claras, ni siquiera tengo ideas. Hay jirones, impulsos, bloques, y todo busca una forma, entonces entra en juego el ritmo y yo escribo dentro de ese ritmo, escribo por él, movido por él y no por eso que llaman el pensamiento y que hace la prosa, literaria u otra. Hay primero una situación confusa, que sólo puede definirse en la palabra; de esa penumbra parto, y si lo que quiero decir (si lo que quiere decirse) tiene suficiente fuerza, inmediatamente se inicia el swing, un balanceo rítmico que me saca a la superficie, lo ilumina todo, conjuga esa materia confusa y el que la padece en una tercera instancia clara y como fatal: la frase, el párrafo, la página, el capítulo, el libro. Ese balanceo, ese swing en el que se va informando la materia confusa, es para mí la única certidumbre de su necesidad, porque apenas cesa comprendo que no tengo ya nada que decir. Y también es la única recompensa de mi trabajo: sentir que lo que he escrito es como un lomo de gato bajo la caricia, con chispas y un arquearse cadencioso. Así por la escritura bajo al volcán, me acerco a las Madres, me conecto con el Centro -sea lo que sea. Escribir es dibujar mi mandala y a la vez recorrerlo, inventar una purificación purificándose; tarea de pobre shamán blanco con calzoncillos de nylon
.

JULIO CORTÁZAR

12/08/2007

SOY UN GRASA

No le temo a lo popular: Evita fue una virgen de pensión, el vino del minero rescata la pasión del bajo cielo del verso de Dávalos; no le temo al chamamé delatando pobrezas de Litoral, no le temo a Calamaro y a Fito runruneando la Argentina de una generación; no le temo a los versos de Neruda, a los cuentos de Benedetti, no, no temo decir que Kirchner hizo cosas muy buenas; no, no temo a que el cannon de la clase media me disguste, si Bach puede convivir con Yupanqui, si Teresa Parodi canta la misma tragedia que Shakespeare ¿será que en mi país confunden puentes con muros?
Me emociona la chacarera, y el piano de “La Argerich”, me conmueve alguna canción de Rodrigo y el recuerdo musical de Ginastera. Adoro Fervor de Buenos Aires de Borges y amo las frases de Perón, me emociona leer a Sartre y la dignidad verborrágica de Chávez; es que soy Latinoamericano, mi Quijote es Martín Fierro, nací en un barrio donde las plegarias se multiplican a fin de mes.
Me llamen grasa o negro, pero siento algo con los versos de Tejada Gómez, algo parecido cuando el músico de tren entona Luna Tucumana, ¿será que el puente es más largo de lo que creemos, será que la cultura es el chipá, que las moscas custodian en la estación de Retiro?
Cacho Castaña y su canto húmedo, la calle Florida y sus estatuas vivientes, alguien podría exiliarse de todo esto, yo no.

Pedro Patzer

12/06/2007

MARTE

No nos vayamos nunca de Marte, de las Palmeras Salvajes, de la Rayuela en los pies fatigados de cielos y tierras; no, nos vayamos de Whitman, la hierba poética crece en lo no dicho; no, nos vayamos del océano balbuceado por Juan Ramón Jiménez, por el caluroso verano en los versos de Lorca, en las sandalias de los griegos a orillas de los volcanes de la humanidad. No, nos vayamos, ahí está lo que Dios calla, ahí, en el Aleph, en Cristo según Papini, en Denevi falsificando las verdades de este mundo, no nos alejemos de Gelman y su Rocinante rojo, de la vigüela de Martín Fierro y Yupanqui, por favor, ahí está la vida, el pájaro que insiste en lo que el vocabulario resigna, ahí está el alquitrán de uno mismo, la escalera con palomas, los versos de café de Álvaro Mutis, Las Mil y una Noches, primer libro del deseo; no nos alejemos de Bach y Gould jodiendo al ruidoso farfullar de los tanques, de Víctor Hugo poniéndole belleza al último día de un condenado, a Dalmiro dando instrucciones para callar la gran amenaza de los sellos y trámites en el desierto, no nos alejemos de los que venden universos en el tren Vía Quilmes, en el descenso del viejo equipo, en las palomas de plaza San Martín, burlándose de la arquitectura y los monumentos, no, no nos alejemos del ángel que murmura el verso, del diablo que dicta la página a medianoche, del vino del minero, de Mercedes Sosa emulando a las sirenas...no nos olvidemos de lo que somos, esa es la manera de seguir cambiando.

Pedro Patzer, a orillas del jazmín

11/30/2007

Me quedo con la lluvia


a Juan Gelman, el Quijote de las pampas, que se ganó el Cervantes

Los días fáciles engendran corazones bochornosos,
deja que el día presente sus trapos, sus coronas, sus ruinas de mar
ella y él seguirán paseando por el olvido,
la témpera acechará siempre en la infancia latente del poeta
pero si no sabemos bien, lo ilusorio que puede ser el día,
si no palpamos la verdadera dimensión de lo azul en el abrazo
si no comprendemos qué es un barco,
o por qué moran los dioses en la piel,
perderemos el tiempo, entre arco iris y basurales,
me quedó con la lluvia – dice la canción
y ahí voy, en busca de eso que no cabe en la vieja partitura,
pan de lo invisible, tejado de las melancolías
mi alma es tu ofrenda, anciano infinito
que murmuras en versos


Pedro Patzer

11/28/2007

OTRO POEMA URGENTE, OTRO, OTRO, OTRO...

Si pudiera comprender este espíritu camalote,
Que se cuela por los ríos de mi infancia,
Por el cauce infatigable de mis pasiones,
Y se presenta vulnerable ante el juego

De la edad y lo infinito, de lo etéreo y lo humano,
Qué es el verso, sino esperar encontrarse
Un enigma de luces y paraísos,
Y de calles solitarias y libros que enmudecen,

Cual imán de ángel, ando en busca de la aurora
De la artesanía vital de la brisa,
De de los dioses nocturnos,
Del ajedrez sin reyes y rosas sin espinas,

Cuál es la verdad de todo esto
Musiquita inevitable del hombre,
Hierba de celda,
Los que apoyan a dios contra su silencio,
Alquitrán de la miseria,
Voracidad del jazmín,

El poema sirve para afinar el silencio absoluto
De ser uno mismo, callada y en un cuerpo


PEDRO PATZER

Entrevista a Pedro Patzer en Radar Libros de Página 12

  https://www.pagina12.com.ar/857478-tierra-de-rios-de-pedro-patzer-cronica-y-poetica