por Pedro Patzer
Mucha gente que habla “en grande”
tiene el corazón cada vez más pequeño.
El corazón puede ser una carnada
o una metáfora,
los que tienen el corazón como carnada
consiguen que la gran piraña del mundo
les corresponda,
los que hacen de su corazón una metáfora
logran dialogar con la vida.
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