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En memoria de Santiago Maldonado. Pedimos justicia.

3/10/2016

Buenaventura Luna, entre Martín Fierro y el Nuevo Cancionero

por Pedro Patzer



Su tatarabuelo fue un irlandés que participó como invasor inglés en 1806, sin embargo él se transformó en un protagonista de la emancipación cultural de la Argentina. Su nombre original era Eusebio de Jesús Daugherty, aunque castellanizado como Eusebio de Jesús Dojorti. Sin embargo, eligió llamarse como el campesino que trabajaba en las tierras de su familia, Buenaventura Luna, el hombre que colmó su infancia de relatos y leyendas puebleras, de historias de personajes de campo, de héroes y de preguntas que sólo se hacen los de abajo: “Mi ciencia es analfabeta/ ciencia criolla mal hablada/ mas sepan que fue mamada/ en las ubres de la vida/ por el alma criolla curtida/ y al sufrimiento templado
La obra del sanjuanino  Buenaventura Luna consigue ubicarse entre la referencia cultural de Martín Fierro, como lo demuestra en sus Sentencias del Tata Viejo: “Si “sabís” templar las cuerdas/ pa´ser cantor preparate/ y en el fangango acodarte/ si hay por medio alguna enagua/ que unos calientan el agua/ y otros se toman el mate” y entre el fervor popular del Nuevo Cancionero, tal como lo menciona el célebre manifiesto: “Hasta el advenimiento de Buenaventura Luna y Atahualpa Yupanqui, el cancionero nativo se mantuvo en la etapa de formas estrictamente tradicionalistas y recopilativas..… Es con Buenaventura Luna, en lo literario y con Atahualpa Yupanqui, en lo literario musical, con quienes se inicia un empuje renovador que amplía su contenido sin resentir la raíz autóctona
Hay muchos encuentros en los caminos musicales y poéticos de Buenaventura Luna y Atahualpa Yupanqui, tal vez el más importante sea que ambos se preocuparon por trascender lo pintoresco del paisaje y abordar los precipicios y los desiertos existenciales de los pobladores de la Argentina profunda, allí donde Indoamérica se desata en nuestro país, allí donde el continente se hace hombre, así hallamos en la obra del artista de Huaco preocupaciones por la intemperie del arriero: “No tenís rancho en las pampas. ..,/ no tenís quincha en los cerros. ..,/ siempre en la güellas acampas,/ sólo te siguen tus perros...”  o   por el destino de los habitantes de las andinas comarcas: “Nosotros, los de Allpa-Shulca,/ los de Angualasto y Tud-Cum,/ los Huaco y Guañizuil,/ no tenemos más riqueza/ que un limpio cielo de añil,/ una vaca en la dehesa,/ un torito acorralau/ Y aquella noble tristeza/ que desciede del nevau...”
Buenaventura Luna, uno de los artistas populares que nos ayudan con su obra a comprender algunas de las diversas argentinas que conforman la Argentina secreta

1 comentario:

andrés casatti dijo...

Gracias Pedro, que bueno es mantener vivo el espíritu artístico y poético de estos grandes precursores de nuestra música nativa, tanto Buenaventura Luna como Atahualpa Yupanqui, han de perdurar en el recuerdo por sus canciones y sus poesías. Andrés "Lolo" Hidalgo