1/17/2018

El juguete de los resignados

Por Pedro Patzer

La tristeza es el juguete de los resignados,
la renuncia a abrir el libro y la brújula 
que traen el dolor,
la voluntaria ceguera del náufrago 
que se niega a reconocer el faro,
a descifrar el mensaje,
a echar a andar el misterioso tren
por los caminos que
 - por tanto tiempo - 
proscribieron las antiguas vías 

1/12/2018

Hay gente que todavía cree que Messi es un futbolista

por Pedro Patzer





Hay gente que todavía cree que Messi es un futbolista
es la misma que considera que la Historia se puede encerrar en manuales
o en un post de twitter
y que la guitarra deja de ser árbol y no conserva el canto de sus pájaros salvajes
y que la infancia no es el museo del jardín perdido
y que la pandemia del desierto  no se desata cada vez que no floreceremos

Hay gente que todavía cree que Messi es un futbolista,
es la misma que  -indiferente - necesita telescopios para ver estrellas caídas en los ojos de sus hermanos,
y la que no reconoce los estigmas de Cristo en cada agujero del zapato
del que duerme a dos cuadras después del mundo

Hay gente que todavía cree que Messi es un futbolista
y que nada puede hacer por salvar a la montaña,
por dejar de envenenar el río
o evitar ser el bostezo de los días.

Hay gente que todavía cree que Messi es un futbolista,
la misma que no reconoce la música que hay detrás de la música,
y que la belleza puede encender la gran pregunta, la gran respuesta,
la revolución

Hay gente que todavía cree que Messi es un futbolista,
y que vivir es errar entre juguetes de los dioses
como si los héroes hubieran nacido estatuas
como si el alma fuera una casualidad,
como si Lionel fuera tan sólo un futbolista

y no un gran llamado

El espejo del caníbal

por Pedro Patzer

El caníbal sospecha que es más fácil enamorarse del odio, que amar la verdad.
Aprende de memoria las sentencias del libro ajeno, pero nunca se lanza a explorar el libro que permanece latente en su desconocido corazón.
El caníbal lo devora todo mas nunca se alimenta, siempre permanece hambriento.  
El caníbal como buen depredador - jamás duda  - nada lo detiene,
en todos ve una posible presa ,su razón de ser es la de exterminar.
Pero atención porque hasta para un caníbal siempre hay un espejo en el que reflejar su despertar. Nuestra tarea consiste en acercarle ese espejo. 
Cuando vea lo que le devuelve se devorará a sí mismo, pero nacerá - por fin - un humano.

1/09/2018

Escribo lo que no sé cantar

por Pedro Patzer

Un corazón que no sea semilla es una piedra más del mundo.
El que quiera explorar los misterios del universo, que se dedique a observar una hormiga.
La diferencia entre un turista y un caminante es que el primero apenas roza el paisaje mientras que el segundo se hace parte de él.
La adversidad siempre ha sido la escuela de los grandes corazones humanos.
Alguien que nunca actúa está colmado de palabras invisibles.
La voluntad es el primer milagro humano.
Los ladrones de la aurora siempre serán derrotados por el cantar de los pájaros.
Los intelectuales que necesitan veinte citas literarias para contar su existencia, son analfabetos de su libertad.
Ante la injusticia hay que promover que cada humano descubra la llama de su antorcha.
Alguien que asume un auténtico compromiso con la verdad está iniciando una revolución.
Cada hambriento es una nueva guerra mundial.
Un líder sin amor por el saber es una catástrofe de la sociedad.
Nadie ama sin comprender.

1/05/2018

Apenas sombras

por Pedro Patzer

Nunca dudan.
No reconocen a su fantasma
en el espejo, en la mirada de quien aman,
en la música rota que los acecha.
Siempre tienen un pero,
una razón para desangelar las mejores causas,
un prejuicio como dique de pensamiento,
una guerra que -banalmente- declarar al distinto.
Son esclavos de lo que ignoran,
su libertad sólo funciona con Wi Fi,
su ideología con la última noticia de la TV.
Por la noche le rezan a Cristo
después de un día de engordar a los fariseos,
hablan de la República luego de volver
a condenar a Sócrates  (o a todas las causas por las que Sócrates eligió morir)
Se autoproclaman campeones de la moral
mientras humillan a los vencidos de siempre.
Fanáticos de la autoayuda, desprecian al prójimo.
Hablan de la luz y apenas son sombras.

12/31/2017

Custodios de la semilla

Por Pedro Patzer

Los que clamaron la voz en el desierto
se hicieron música de porvenir.
Muchos de los condenados al ocaso
le dieron al mundo sus más importantes auroras.
No había minuto a minuto para el Sócrates que elegía morir a vivir sin virtud,
ni para el pintor que consiguió retratar
(en el dolor de los animales despedazados bajo la bombardeada Guernica)
la agonía de la humanidad.
Aunque los relojes sigan con sus tic Tac,
los publicistas con sus bang bang
y los fantasmas del mundo con su ignorancia,
habrá alguien encendiendo el mañana,
habrá alguien custodiando la semilla

12/26/2017

La City (el desierto)

por Pedro Patzer

En la City nada florece, ni siquiera los fantasmas
los edificios exhiben sus catalepsias adornadas
como medallas de generales que perdieron
las batallas de las sombras
como ancianas novias que nunca saludaron en el atrio
Arbolitos de navidad en bancos solitarios
- sin pesebres, ni dioses, ni bestias -
iluminan el insomnio profesional del guardia
mientras alcantarillas entonan milongas de nadie:
las arañas se han exiliado de las telarañas,  
los niños de sus domingos.
No hay juguetes rotos,
ni perros que le ladren a la luna,
no hay aceitunas, ni pianos tartamudos
no hay sombreros que le duelan a Lorca
ni jardines en los que los linyeras entierran sus tesoros.
Sus relojes bostezan al mundo
mientras luminosos carteles anuncian el valor
de los que se compra y lo que se vende
Aqui la vida sólo trabaja los días hábiles,

el desierto es su habitante permanente

12/20/2017

El zoológico de la historia

por Pedro Patzer


En el museo de cera están las figuras de Gandhi, Lennon y Luther King.
Los que promovieron la locura de sus asesinos mantienen económicamente a sus estatuas.
Es bueno que el mundo contemple a los humanos más agitadores como rígidos muñecos de cera

El zoológico de la historia sabe bien como impartir sus lecciones.

12/07/2017

Jean Valjean

Por Pedro Patzer

Ni los ladrones de la existencia,
ni los mercaderes del ser,
pudieron corromper tu riqueza
imposible e imaginaria;
te quitaron crepúsculos y lluvias
por un pedazo de pan,
pero alguien confió que había
una semilla de cielo en tu corazón,
y eso te hizo libre:
te emancipó de la identidad del odio,
luego viste morir de mundo
a una madre huérfana de Dios,
ya para entonces habías comprendido
que uno se halla en el rincón más remoto del espíritu,
sabías que más allá de los que dicen que se ve
comienza el Ser,
por eso no fuiste la condena, ni traficante de crímenes ajenos:
ya habías aprendido que muere,
cada vez que le perdonás la vida
aquel que tantas veces ha intentado asesinarte.

12/02/2017

La Palabra y la Revolución

Por Pedro Patzer

Una palabra puede hacer crecer el Himalaya en tu silencio,
darte auroras que irrumpan en la noche del mundo.
La palabra puede hacer de tu corazón una antorcha,
una luciérnaga, un guerrero,
quitarte los personajes que los dramaturgos oficiales hicieron de vos,
otorgarte el libro en blanco del horizonte.
Una palabra puede ser una contrabala: con ella podés herir de vida,
cantarle  -por primera vez -  una canción de cuna a los ancianos huérfanos.
La palabra puede despojarte del ropaje del miedo,
burlarse de las medallas con que se escapan de sus fantasmas los resignados.
Una palabra puede hacer de vos una nave de los libres,
que engañe a los radares militares,
que traduzca el olvidado canto de la vieja sirena.
Una palabra puede ser el oro de la soledad,
el jardín intruso en el imperio del desierto,
la herramienta del ángel humano y del pan divino,
para trascender las lecciones que imparten
los que matan al día.
La palabra puede ser el comienzo de la revolución,
la fuente que preservará al bosque, al río, a la canción humana,
en medio de esta sequía de bondad, belleza y pensamiento.


11/30/2017

Tan Gardel

por Pedro Patzer


Tan misterioso como fundamental. Tan ángel oficial como diablo de arrabal. Tan de nadie y tan de todos. Tan de Buenos Aires y tan de ninguna parte. Tan de la muerte y tan de la vida.  Tan de nuestro pan y tan de nuestro hambre. Tan de nuestro vino y tan de nuestra sed. Tan de todo lo que nos sabemos y tan de todo lo que nos ignoramos. Tan de la ciudades y tan de las pampas. Tan de la leyenda y tan de la historia. Tan de nuestro cantar y tan de nuestro callar. Tan Velázquez y tan Quinquela. Tan Maradona y tan Leguizamo. Tan Martín Fierro y tan Charly García. Tan de la bala y tan de la rosa. Tan de la Paramount y tan del circo criollo. Tan de los que pierden la cabeza por una cabeza y tan de los que pierden la cabeza por las rubias de New York. Tan de nuestra sonrisa y tan de nuestra lágrima. Tan golondrina de verano y tan zorzal de la eternidad. Tan romántico y tan fantasma. Tan Toulouse y tan Tacuarembó. Tan Hollywood y tan Medellín. Tan Milonga Sentimental y tan Recuerdo Malevo. Tan Anclao en París y tan “yirador” por los suburbios de la vida. Tan de las cosas que sostienen nuestra identidad y tan de las pérdidas que nos ayudan a encontrarnos. Tan custodio de la herida discepoliana y tan antídoto contra nuestras penas y olvidos. Tan hijo malevo, tristón y canyengue y tan novio de nuestra fatalidad. Tan de ayer y tan de mañana. Tan humano - que pese a tanta muerte, incluso la suya - Carlitos Gardel cada día canta mejor.

10/20/2017

El club de los corazones chiquitos

por Pedro Patzer

“Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga” escribió el poeta francés Víctor Hugo.

Desde burros con libros a ignorantes profesionales, desde negligentes existenciales a seres que están a la deriva de los días. Desde francotiradores de los dedos que siempre disparan mezquinamente, a pigmaliones enamorados sólo de sus propias estatuas. Desde indiferentes hasta la crueldad a los que hacen la verificación ideológica vehicular. Desde los atletas de copiar y pegar eslóganes a los que condenan a los condenados. Desde los que salan las heridas irremediables a los que se entregan a la pereza del pensamiento emoticón. Desde los que no se animan a abandonar su fantasma a los que tienen una inmediata certeza ante cada suceso. Desde los envenenadores de cualquier sueño a los traductores oficiales de la realidad. Desde los licenciados en fronteras a los doctores en desiertos, desde los maquilladores de bestias a los publicistas del espanto. Desde los que le hacen el nudo de la corbata (al tantas veces ahorcado), a los voyeurs de cadáveres. Desde los obispos que enumeran ángeles caídos a los que proscriben los milagros cotidianos. Desde los niños cantores de las fatales primicias a especialistas en tragedias (que nada tienen de griegos). Desde gourmets de caníbales a cómplices de la nada. Desde los siempre turistas en los más dolorosos paisajes a los que promueven la Historia como lotería.  Todos ellos conforman el club de los corazones chiquitos

10/16/2017

El Mensaje

por Pedro Patzer

Los profetas hablan de escuchar la chispa divina,
los griegos de convocar  a la musa,
los surrealistas al sueño.
Los mapuches tienen como misión alcanzar el canto sagrado,
Lorca llamaba a despertar al duende,
Demócrito a arrancarse los ojos.
Siempre el humano sospechó que era algo más que una sombra de carne y hueso,
quizás la música de este mundo,
que había comenzado en otro mundo,
algo así como un mensaje, que entre
risas de niños y lamentos de moribundos,
viene a descifrar.

10/13/2017

Magia

por Pedro Patzer

Un indio Sioux argumentaba que sus bisontes habían desaparecido desde que el antropólogo lo dibujara en su cuaderno.
Del mismo modo hay quienes aseguran que Dios se marchó del templo desde que el goloso obispo lo tomara de rehén en sus sermones. 

10/11/2017

La Raíz del Arte

por Pedro Patzer

Si a todos los niños le enseñaramos
a dibujar árboles,
el mundo de mañana
carecería de desiertos.

10/09/2017

Un Dios

por Pedro Patzer

Él, que en nada creía,
hizo tanto por lo humano
que el corazón se le volvió un Dios

10/07/2017

El nombre de la aurora

por Pedro Patzer

Omar Jayam, poeta iraní, consiguió lo que todo juglar desde el comienzo de la Poesía ha soñado: un cráter de la luna lleva su nombre.
Del mismo modo podríamos alentar a que la acción de tachar días en la pared de calabozo sea bautizada con el nombre de alguien que haya consagrado sus días a liberar pájaros, hombres y ángeles de las jaulas
O darle, al hecho de ver a un hijo por primera vez, el nombre de algún capitán de la aurora. Es decir, de alguien que con sus acciones haya hecho surgir un nuevo día en el corazón humano.

9/28/2017

El fantasma del mundo

por Pedro Patzer

Hay ciertas miradas en las que los gorriones hacen nidos
y corazones en los que el mundo hace telarañas,
presencias como manifiestos de esperanza
y habitantes de los días hábiles que nunca nada amanecen.
Hay promotores del hambre y profetas del hombre,
belleza en medio de la tragedia
¡Algo griego nace en cada esquina!
algo que con solo posar nuestra mirada podría florecer.
En los escombros de la historia una hierba siempre crece,
del  hastío de los volcanes nacen islas,
en las cavernas del planeta se hizo arte
en las cimas del Himalaya la paz.
Todos los días hay que dar batalla
por no hacer de nuestra existencia
un fantasma más del mundo

9/26/2017