10/07/2020

El linyera y la luna

 

Por Pedro Patzer

Un linyera comparte su pan duro con el perro, su corbata suele llamar la atención de los que nunca se preguntaron para qué usan corbata, sus zapatos duermen con la lengua afuera aunque muestran sus dientes cuando hace falta, en  su valija lleva algunas cosas que el mundo ha perdido: el mapa hacia la Atlántida, antiguas lluvias que la gente dejó caer sin contemplar, y una llave que abre todos los calabozos humanos.

Cuando alguien pasa silbando el linyera se saca su sombrero invisible, sabe que el que silba recupera los trinos de los pájaros que fueron embalsamados por los que dicen amar los pájaros.  El linyera aprendió que en esta ciudad muchos de los que dicen amar se vuelven cazadores de lo amado. Le ponen correa al corazón y cada tanto lo sacan a pasear por alguna que otra emoción. Son como el verdín en las estatuas o como el cartel de "se vende" en la mirada de los resignados 

Por eso él se enamoró de la luna, pero de la luna atorranta, la que solo puede verse por los agujeros de su saco o reflejada en los vasos de vino de los que le ponen soda, con tal de que el shhhhhh del sifón calle a tantos pensamientos que se vuelven ocupas de las  noches interminables

La luna para el linyera es una cacerola vieja, una moneda para comprar el pan del sueño, un cofre que guarda todas las cosas que nadie podrá robarnos. Porque él también tiene sus oros y entiende que los ladrones nunca miran hacia arriba, ni siquiera hacia los tanques de agua en los que la luna se baña desnuda.

El linyera no cree en los transbordadores espaciales, ni en los satélites artificiales, y mucho menos en  los correctos astronautas, él sabe que solo hay una manera de llegar a la luna y es imaginando.



6/16/2020

Cancionero del Tren Roca (vía Quilmes), de Pedro Patzer - Invitación a la ilustración colectiva -

Cancionero del Tren Roca (vía Quilmes), de Pedro Patzer
- Invitación a la ilustración colectiva -

   En ese entonces, aquél verso de Pablo Neruda “¿Hay algo más triste que un tren inmóvil bajo la lluvia?”, tenía dramáticas respuestas. Pobreza, sudestada, plazas desiertas, ríos a los que el petróleo les quitó sus ganas de cantar, paisaje rotos como los vidrios de sus ventanillas, bingos que todo lo empobrecen, cumbias atroces como la historia de un país. Sin embargo, había gente con ganas de amar, con voluntad de resistir, con entusiasmo por transformar su vida y la de los otros.

   Un cuaderno debía traducir esos viajes en el Roca. Como también la misteriosa belleza de esos puentes oxidados, de esos vagones moribundos, de esas flores que crecían entre andenes colmados de los que ya nada esperaban, que es una manera de esperar al Mesías.

   Los invito a aportar imágenes sobre el tren Roca Vía Quilmes, para la producción de mi libro de poesía Cancionero del Tren Roca (Vía Quilmes). Quiero que todos los que tengan alguna foto, algún dibujo, o un collage que hayan creado sobre esa época del Tren Roca Diesel, se sumen a la ilustración del libro.

   Les pedimos que el material sea propio, inédito, y que lo manden a cancionerotrenroca@gmail.com entre el 17 de junio y el 17 de julio, indicando los datos del aporte (fecha, lugar, técnica) y del autor (nombre, apellido, teléfono, DNI). De todo el hermoso material que recopilemos, haremos –con la Editorial Lenguamadre– una selección de los aportes que luego integrarán el libro.

5/21/2020

Los trenes que perdimos

Los trenes que perdimos llegaron a lugares
donde nadie nos esperaba
como la palabra  amor en cartas documentos
o villancicos en la noche del ateo
entonces, no vale la pena
desatar la tristeza de los turistas
ni la certeza de los viejos campeones
es preferible cambiarse el nombre
y ser un visitante ilustre en nuestra propia duda
reír de la inutilidad de los corbatas
y de los oxidados trofeos en las vitrinas
dejar de confundir cacareo con plegaria
y ser de una buena vez
todo eso que miramos al cerrar los ojos

Pedro Patzer, borradores de cuarentena

5/09/2020

El Tahiel, el canto interior de la Argentina, ahora en formato de libro electrónico y PDF. GRATIS

El Tahiel, el canto interior de la Argentina, ahora en formato de libro electrónico y PDF. GRATIS



Un libro es romper el muro que el mundo nos construyó en nuestro silencio y dar paso a que las palabras unan las orillas de todo lo que hemos callado y todo lo que podríamos cantar
El Tahiel, es mi mirada de mi país, pero no sólo de lo que es, también de todo lo que podría llegar a ser si tan solo nos conociéramos.
Creo que hay una manera de liberarnos económica y culturalmente , y esa es sabiendo quienes somos. De qué estamos hechos. Conocer a todos los distintos que nos hacen ser nosotros.
El Tahiel es mi aporte para conseguir nuestra liberación. Por eso junto a la editorial Lengua Madre hemos decidido editarlo en formato de libro electrónico y de PDF, y que llegue a todos y todas. A los que viven lejos y quieren tenerlo, a los que viven cerca y por razones económicas no se hicieron de él.
Para recibir el libro en cualquiera de los dos formatos, escribime por InBox o a pedropatzer@gmail.com indicándome nombre, apellido y una dirección de correo electrónico para que podamos facilitarte los archivos. También pueden solicitarlos a la Editorial Lenguamadre (@edlenguamadre)

5/07/2020

Larga vida a los medios públicos

Por Pedro Patzer

El inolvidable Horacio Ferrer confesó que miraba a Buenos Aires del nido de un gorrión y con eso inauguró una forma poética de contemplar esta ciudad y a sus habitantes. Lamentablemente en estos tiempos, algunos ven el país desde el nido del pajarito virtual, de twitter, y nunca inauguran algo con su mirada, más bien tienden a romper lo construido. Como es el caso del ex funcionario de cultura, que días atrás, desde el mencionado nido virtual confesó estar  arrepentido de no haber hecho más para cerrar Télam y la TV Pública. Una frase tan olvidable como su pobrísima gestión. 
La carta orgánica de la BBC, el servicio público de radio y televisión del Reino Unido, que el "culto" tuitero que arremete contra los medios públicos nacionales no se atrevería a desdeñar, indica que una de sus misiones es promover el talento británico. ¿Para qué necesita Gran Bretaña tener un sistema de radios y canales de televisión estatales  que fomenten las obras de sus creadores? ¿Será acaso que los creadores son los que le recuerdan a un país de qué está hecho?
Nuestros medios públicos son los que te pueden contar las historias de acá, sin tener que corresponder a los mandatos comerciales, de contenidos y estéticos de los “jefes de allá”. Es decir, podemos contar historias en las que un colombiano no sea narcotraficante, ni una persona del conurbano un pibe chorro. Podemos superar el cliché estigmatizador de turno, y enriquecer nuestra vidas, con las biografías de hombres y mujeres (y disidencias sexuales) , como lo hizo hace años Historias de la Argentina Secreta, presentándonos al Doctor Maradona, médico que dejó todo  para asistir a los indígenas de la selva Formoseña. O como hoy lo hacen los documentales de Canal Encuentro en los que podemos hallar los otros rostros, los que no corresponden a la “belleza oficial”, pero que sin lugar a dudas representan el alma de la Argentina. No podemos dejar de referirnos a Paka Paka que consiguió que nuestros pibes y pibas, volvieran a tratarnos de vos, y se quitaran la tonada y la mirada neutras con las que los canales infantiles internacionales habían construido su niñez. Nuestra Radio Nacional que custodia canciones que no entran en ningún ranking confeccionado por algún  influencer que está más pendiente de la cantidad de “like” que del compromiso por lo que difunde. Hay canciones que sólo pasa la radio de bandera, y no es sólo por el valor de recordar a esos artistas, es también por comprender que las canciones son documentos, muchas veces manuales de historia que duran tres minutos. Lo escucho a Héctor Larrea hablar de los tangos creados por Homero Manzi o a Marcelo Simón explicar las huellas indias en las canciones argentinas y siento que un libro sonoro se apodera del aire.
La agencia de noticias oficial, Télam, ha difundido obras de artistas argentinos como nadie y también los pensamientos de científicos, políticos, intelectuales que muy pocas veces son tenidos en cuenta por otros medios. 
Los medios públicos son una oportunidad para la otra ficción, la otra investigación, la otra música, la otra palabra, la otra historia. Esas otras cosas, que paradójicamente nos hacen ser más nosotros y nosotras, y que retratan a las diversas argentinas latentes. 
Larga vida a los medios públicos que tanto enojo despiertan en los señores que desde el nido virtual no consiguen comprender la naturaleza de su propio país. 

Pedro Patzer







3/30/2020

El Padre Ignacio, el milagro de la esperanza entre los desesperados


Por Pedro Patzer

El obispo que tomaba té, junto a laicos que le negaban al padre Ignacio los fondos que él mismo había recolectado para su parroquia, lo empujó a pensar en su padre que trabajaba todo el día en la plantación de té, en Sri Lanka, por un salario tan bajo que no llegaba a cubrir las necesidades básicas de una familia con cinco hijos. "El camino del té, se parece al de la vida", reflexionó el padre Ignacio Peries Kurukulasuriya, que desde el primer momento en que lo vio, supo que el obispo bebedor de té carecía de la auténtica sed. Aquel encuentro del prelado con el sacerdote de Sri Lanka, sirvió para que el funcionario eclesiástico le dejara en claro que no le gustaban los hombres de barba. Ignacio comprendió que ese Obispo, queriendo denigrar a los militantes políticos, terminaba por despreciar a Jesucristo, el barbado más importante de la historia. Y que los burócratas de fe siempre se sienten incómodos ante los Cristos.
Argentina estaba en el final de la dictadura genocida y a poco del comienzo de la guerra de Malvinas, Ignacio apenas farfullaba español. En su país natal, ex Ceilán, una isla de Asia tan cercana a la India que la llaman "lágrima de la India", se hablan dos idiomas, más el inglés que el conquistador dejó junto al té (y la explotación de los que lo cultivan). De modo que aprender el idioma de los argentinos, en medio del campo de batalla, no fue sencillo. Aunque algo parecido le sucedió con el catolicismo. Su país es multirreligioso: conviven el budismo, el hinduismo, el islam y minoritariamente el cristianismo. Es decir, el Padre Ignacio siempre supo esto de ser minoría, eso de “hablar en otro idioma”. Ignacio fue ordenado sacerdote el 29 de julio de 1979 en el Reino Unido, en la orden "Cruzada del Espíritu Santo". Ese mismo año fue trasladado a la Argentina. Llegó a Rosario, luego de hacer una breve morada en Tancacha, un pequeño pueblo de Córdoba. El Obispo lo aceptó en la ciudad santafesina, ya que al ser extranjero se evitaba la presencia de un cura tercermundista. Sin embargo, este misionero de ojos tan negros como el café tenía la misma vocación: el socorro de los pobres, la justicia social. Los laicos de familias acomodadas no vieron con buenos ojos la llegada del cura moreno y barbado, sin embargo su tarea en los barrios más humildes y su vocación por unir comenzó a dar frutos entre la juventud rosarina que, sin distinción de clases (tanto los del Parque Field, zona residencial, como los del Barrio Rucci, zona más humilde) se unió a su obra y fue pilar en la construcción del centro de salud, escuela y parroquias que a fuerza de "polladas", asado de pollo para miles, les permitía reunir fondos. 
Cuando la hiperinflación de 1989 empujó a Rosario al estallido social con muertos, heridos y detenidos, el Padre Ignacio socorrió a los hambrientos, les dio albergue a los que habían quedado en la calle, su voz comenzó a pronunciar todos los alaridos de los postergados. A partir de ese momento el Padre Ignacio se volvió una persona fundamental en Rosario. Su tarea social lo hermanó con el pueblo, asistió a cientos de familias empobrecidas, organizó la creación de huertas comunitarias y se puso al hombro la tarea de reubicar a miles de hombres y mujeres que se habían quedado sin trabajo. Pero además de este papel social que Ignacio adoptó, comenzó a suceder algo que jamás había ocurrido: se comenzó a correr la voz de que el cura Ignacio podía sanar a los enfermos. 
"Hay cosas que puedo percibir... puedo darme cuenta si se trata de un dolor físico, psíquico o espiritual. Mi vocación es despertar la fe para que a través de ella la persona encuentre la solución que necesita. La sanación depende mucho de la fe, pero cuando quien llega a mi viene con humildad y me dice «Padre, soy ateo, no creo, no pertenezco a la Iglesia», yo sé que él también puede sanar, porque de alguna forma pide o cree que existe algo más allá de lo humano". (Entrevista Diario La Capital)
Una leyenda indica que en Sri Lanka persiste un diente de Buda, de hecho construyeron un templo donde lo exhiben; también se dice que en la tierra del padre Ignacio está el tallo del Árbol de Bodhi, bajo el cual Buda alcanzó la iluminación. 
Otra leyenda sostiene que Adán y Eva vivieron en esa isla, en los años de su exilio, tras la expulsión del Paraíso. Tan es así que se asegura que allí, en lo alto de un monte, fueron enterrados juntos. El Padre Ignacio es hijo de una isla (con todo lo que ello significa), más pequeña que la provincia de Formosa, en la que conviven la leyenda con la religión, donde las enseñanzas de Buda, el Corán y La Biblia son protagonistas. Una tierra donde lo sagrado y lo real se mezclan sin solución de continuidad, donde la pelea por sobrevivir en un mundo desigual apela a lo divino y a la historia de la supervivencia humana. Recordemos que la ex Ceilán consiguió su independencia del Imperio Británico recién en 1948, después de padecer la conquista por parte de Portugal y los Países Bajos en el siglo XVI, antes de que el control de todo el país fuera cedido a los británicos en 1815. Es decir: Ignacio nació en una tierra donde la cultura espiritual está a flor de piel, pero también la explotación y el sufrimiento del pueblo que padeció, por siglos, regímenes coloniales.
"Me pasaron varias cosas con los enfermos de mi pueblo. Cuando tenía doce años, el párroco me invitó a visitar a los enfermos y cuando yo los tocaba me decían "padre, padre". La primera vez fue con una viejita ciega que nos conocía de toda la vida, pero cuando yo la toqué me dijo "padre". Le respondí: "No, no soy el padre", pero ella me contestó: "Tu mano tiene calor sacerdotal". Yo me asusté y no quise volver. Pero un año más tarde me pasó lo mismo con otro señor que estaba medio ciego. Otra vez, lo toqué y dijo "padre". Esta vez el párroco estaba conmigo y le dije que el padre estaba allí, que yo sólo era un amigo. El viejito me dijo: "Tu mano tienen calor sacerdotal". Entonces el cura fue muy bueno y me explicó que tal vez Dios tenía una vocación para mí y que podría ser el sacerdocio." (Entrevista Diario La Capital)
Esta unión entre lo divino y la lucha humana es un fiel retrato de Ignacio, que ha trabajado años en los barrios más humildes de Rosario, conteniendo la pobreza y la indigencia, transformándose así en un puente entre la lucha por el pan y la conquista del cielo. Hombres y mujeres de todas las edades, de diversas regiones del país, y hasta extranjeros, se acercan a la parroquia Natividad del Señor para que el Padre Ignacio los sane. Hay sendos testimonios de pacientes de cáncer y de otras enfermedades que sanaron con la intervención del Padre Ignacio. Como también de mujeres que no podían tener hijos, y que luego de tener el encuentro con el Padre fueron madres. 
"Yo nunca curé a nadie, quien sana es Dios y la fuerza de la fe del enfermo. El que cura es Dios. Yo invoco la gracia y luego la fe de la persona interviene. Es como dijo Jesús: "Tu fe te salva". Yo nunca dije que soy sanador, nunca".
Pero el padre Ignacio Peries Kurukulasuriya jamás ha puesto en alquiler su don, su entrega es total y desinteresada, y hasta muchas veces ha tenido que echar a algún fariseo del templo: “¡Hay una persona que no sé por qué está aquí, que no cree en esto! ¡Quiero que se retire, por favor, si no quiere que la vaya a buscar y la saque!”. 
Casi trescientas mil personas asisten a su misa en Pascua. Su figura se ha vuelto la más importante de Rosario, sin embargo el cura de Sri Lanka sigue en su parroquia del barrio Rucci dándole todos los días esperanzas a los desesperados, convidando paz a corazones que han sido educados para la guerra del mundo.
"Yo soy uno más, como los demás. Cada uno tiene sus dones y a mí Dios me eligió para esto, no fui yo quien lo decidió. Estoy agradecido pero también sé que tengo una gran responsabilidad y me preocupa la expectativa que tiene la gente. Siempre aprendí a caminar en la tierra, no a volar en el cielo. Hay que tener en claro que no soy un ángel, ni un dios, ni un extraterrestre: soy un ser humano más"


3/19/2020

Recordar lo esencial


por Pedro Patzer

En estos días en los que el mundo debe parar, la vida, en estado puro, se pone en movimiento y nos exige recordar lo esencial
1
“La ópera es un hombre apuñalado que en vez de morir, canta. El rap es un hombre apuñalado que en vez morir, habla” Así le explica un viejo cantante de ópera  a un joven cantante de rap, acerca de la naturaleza de ambos géneros, en la película Cuatro notas de amor. Y agrega: “La ópera en sus comienzos era popular , luego la tomaron los ricos y la llenaron de ropa cara y teatros exclusivos”
En su reflexión, el viejo cantante de ópera, intenta recordar lo esencial. El origen, el motivo por el que la humanidad creó la ópera.
 2
Margarita Monges, poeta pampena y compañera del poeta Edgar Morisoli, tenía Alzheimer. Por lo que al finalizar el día olvidaba todo lo que hora antes había vivido. Al ver ésto, Edgar le obsequió a Margarita un cuaderno para que anotara todas las cosas del día, que al llegar la noche quisiera recordar  De esta situación, Morisoli hizo un poema: "Escucha  al benteveo y de inmediato escribe: "Hoy canta el benteveo"./Llega el hijo o come una naranja, y apunta en su cuaderno:"Vino Juan Pablo, hermoso","Me comí una naranja". Ni a traición, ni dormida le ganará el olvido la pulseada/ a esta frágil mujer casi invencible/Cuántos cuadernos van? - Yo ya perdí la cuenta, y no tiene importancia. Ella resiste y anota, con premura, burlando sabiamente la zancadilla de la desmemoria, gambeteando al vacío./Una escritura simultánea a los hechos, sin dejar ni un resquicio/ vulnerable al olvido. La vida no se entrega, lucha a brazo partido y a corazón entero"

3
José Luis Serrano es un reconocido artista cordobés, que desde hace décadas interpreta a Doña Jovita, anciana de Traslasierra, que con humor convida  sabiduría. Jovita se ha vuelto un emblema de la defensa del bosque, la sierra y el río, tanto que en algunas ocasiones ha despertado la indignación de algunos canallas que defienden los peores intereses que atentan contra la naturaleza. Serrano, su creador, reconoció haber padecido ataques de pánico y aseguró que pudo vencerlos gracias algo fundamental: recordar lo esencial. Y entre tantos recuerdos esenciales que lo sanaron, contó uno. Llegar al río y hundir los pies en el barro.


4
Lorenzo, carnicero de San Cristóbal, es paraguayo. Confiesa que él sabe guaraní, pero que aprendió, como toda su generación, un guaraní contaminado por el español. Hace unos días visitó Paraguay y se llevó una sorpresa, los chicos están aprendiendo el guaraní puro. Por lo que en estos tiempos los hijos le enseñan a los padres a hablar como los antiguos. Es decir, la juventud le enseña a los más viejos, los secretos de los mayores.
 5
Joaco Stefanizzi nació con seis meses, 780 gramos de peso y un 30% de posibilidades de vida, tanto es así que en la sala de parto el médico le advirtió a Mauro, su padre, sobre la posibilidad de que viviera sólo unos segundos y que tuviera pocas chances de sobrevida.
Antes de cumplir un mes, Joaco fue sometido a nueve operaciones. Después de meses de permanecer internado en terapia intensiva pediátrica, pudo ir a su casa bajo un régimen de internación domiciliaria, aunque el daño neurológico y respiratorio sufrido hizo que dependiera de la electricidad para sobrellevar sus días conectado a un concentrador de oxígeno, a un monitor multiparamétrico y a un respirador artificial. Su mamá y su papá tomaron conciencia de la importancia de la energía eléctrica como soporte vital y emprendieron un camino de lucha  hasta fundar la Asociación Argentina de Electrodependientes, que en menos de un año  consiguió la sanción de la ley 27.351, que establece la creación de un registro nacional para lograr la gratuidad del servicio para los hogares con electrodependiente y la obligación de suministrar un generador para cuando se cortara la luz.
En 2019, Mauro convirtió en un libro la historia de su hijo, bajo el título "Joaco nos conecta". En él narra las dificultades que han atravesado con, Mayra, su compañera, para mantener a Joaco con vida, sin embargo, ellos siempre han remarcado que la llegada de su hijo fue lo mejor que les pasó.
Joaco murió el domingo 15 de marzo de 2020, a los seis años. En medio de esa dolorosa circunstancia, su padre nos legó una profunda reflexión: “Ahora veré a Joaco en cada uno de los electrodependientes…" y agregó: “Vuela alto Joaco. Que adonde sea que vayas, sea sin dolor y sufrimiento...”
Cuando los contadores de cadáveres, cuando los especuladores del vivir, cuando los empleados de la peste nos alquilen su "realidad", tengamos presentes a Joaco y a sus padres, y recordemos lo esencial








El linyera y la luna

  Por Pedro Patzer Un linyera comparte su pan duro con el perro, su corbata suele llamar la atención de los que nunca se preguntaron para qu...