DEDICADO

Este blog está dedicado a mi musa Mercedes

9/29/2007

El poeta

El poeta se pasa la vida intentando explicar
el poema que no fue;
el poema se pasa la eternidad intentando hallar,
el poeta que nunca lo escribió;
la escritura se pasa miles de poemas y poetas
intentando,
decir el misterioso verbo del silencio




Pedro Patzer, a orillas de Octubre

9/22/2007

La hermandad de la poesía

"Creo que existe en la Naturaleza un sutil magnetismo y que, si cedemos inconscientemente a él, nos dirigirá correctamente. No da igual qué senda tomemos. Hay un camino adecuado, pero somos muy propensos, por descuido y estupidez, a elegir el erróneo. Nos gustaría tomar ese buen camino, que nunca hemos emprendido en este mundo real y que es símbolo perfecto del que desearíamos recorrer en el mundo ideal e interior; y si a veces hallamos difícil elegir su dirección, es –con toda seguridad—porque aún no tiene existencia clara en nuestra mente”

HENRY DAVID THOREAU, me ayuda a entender tanto ruido de adentro. A éste escritor norteamericano lo conocí cuando tenía catorce años, y veía una y otra vez La Sociedad de los Poetas Muertos, película que en su momento, también me acercó al gran Walt Whitman.


Pedro Patzer

primavera 2007

9/08/2007

HABRÁ QUE SOÑAR DESDE OTROS MUNDOS


desiertos que me esperan,
sinfonía que se arrastra entre tanta sordidez,
muertos que me ayudan a vivir,
demasiada eternidad para lo humano,
un bote cruza el río, tal vez navega ciertas lágrimas
anochece otra vez en la utopía,
la señora del poniente se desnuda de lo mismo,
sobre los renglones el niño no consigue la palabra
habrá que soñar desde otros mundos,
el misterio golpea las puertas de mañana,
las fotos envejecen como árboles en el recuerdo,
la genialidad de un día feliz,
si los colores enseñaran algo más
misa en la que Dios bosteza,
bandoneones se asfixian en la calle Florida
habrá que soñar desde otros mundos,


PEDRO PATZER, SEPTIEMBRE DE 2007!!!

9/01/2007

EL FIN DEL VIAJE, EL COMIENZO DEL RECUERDO



Foto: de mi gran compañera de viaje: IslaSonia


y llegué y ese puerto no tenía agua, sólo barcos en el barro, cual peregrinos que extraviaron los caminos. Y ella sacó su cámara, mientras el sol gateaba para el otro lado del mundo, y el óxido de la nave, parecía la profecía de una melancolía anterior, como si la eternidad se hubiese construido entre uno y otro pescador que entre peces y milagros, exhalaban las últimas de otro día que yacía sobre la solitaria marcha de San Clemente.
El faro, era una torpeza de la sombra, ni siquiera náufragos para este cuaderno vacío, habíamos fatigado caminos: Nueva Atlantis, Punta Medanos, Mar de Cobos, Aguas Verdes y de repente las golondrinas anunciaban que el día emigraba hacia otros ojos del planeta.
Una cosquilla, como de violín cansado, sacudió la brisa (no había banderas, ni redes) de todos modos, el alma sintió el movimiento. La noche recorría nuestra mortalidad, las estrellas garabateaban el viejo verso en el cielo.
El viaje llegaba a su fin, pero, sentía, que comenzaba a hacerse perpetuo en mis recuerdos.



Pedro Patzer, septiembre de 2007