DEDICADO

Este blog está dedicado a mi musa Mercedes

10/27/2016

Pueblo y corazón: dos palabras, un destino

 por Pedro Patzer (texto de su libro "Aguafuertes Provincianas" , Ediciones Corregidor 2013)

Hubo un tiempo en que la política desterró de su discurso a la palabra pueblo y en que la poesía exilió de su arte al término corazón: ¿Se puede hacer política sin el pueblo? ¿Se puede hacer poesía sin el corazón? La poesía es el corazón del pueblo, el pueblo es el corazón de la política.
Ningún diccionario indica que la palabra pueblo es sinónimo del vocablo corazón, como ninguna escuela jamás enseña a atravesar con dignidad la tristeza del anochecer de domingo, o devela el nombre exacto del hombre barbudo que siempre aparece retratado en alguna nube.
Que la poesía haya dejado a un lado al corazón, es tan insólito como si el sistema solar negara el protagonismo natural del sol. También es cierto, que muchos fariseos de las letras quisieron hacer de la poesía un objeto exclusivo, sólo para entendidos, y la traficaron en el mercado negro de las palabras. La poesía como objeto de lujo no necesita corazón; la poesía como arma de los desesperados, requiere fundamentalmente del corazón. El corazón es el pan del poema de los afiebrados, el corazón es el agua de las palabras de los sedientos, y el poeta es el biógrafo del corazón humano.
Lo mismo con el término pueblo. Hay políticos (o facinerosos que se hacen llamar políticos) que jamás conseguirán alcanzar la palabra pueblo. Ellos lo saben, por eso la reemplazan por los términos: gente, ciudadanos o vecinos. ¿Se imaginan a un líder revolucionario arengando a los “vecinos”? El vocablo pueblo huele a las ollas herrumbrosas, a hachas desdentadas, a mesas desnudas, a guitarras impacientes y cajas desesperadas.
Las palabras pueblo y corazón han caminado juntas desde que el espíritu humano alcanzara el lenguaje:
El vocablo "corazón" aparece 873 veces en la Biblia, muchas de ellas aliada al término pueblo:
“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:8)
Homero describe en La Iliada: “Aquiles convocó al pueblo al ágora: se lo puso en el corazón”
Shakespeare en Julio César, le hace decir a Bruto: “¿Sabéis hasta qué punto puede conmoverse el pueblo con sus palabras? ¡Mí corazón está ahí, en ese féretro, con César...”
La cultura popular se ha encargado de difundir esta alianza entre las palabras pueblo y corazón: “Oigo las voces del pueblo que cantó mejor que yo” escribió Yupanqui, el mismo que urdiera: “Lo que dentra a la cabeza/ de la cabeza se va .Lo que dentra al corazón se queda y no se va mas...”
Rafael Amor, le habla al pueblo cuando afirma: “Te han sitiado corazón y esperan tu renuncia/ los únicos vencidos corazón, son los que no luchan”
Juan Gelman, en su célebre libro Gotán, advierte : “abrió el pecho y sacándose/ los alrededores de su corazón,/ agitaba violentamente a una mujer,/ volaba locamente por el techo del mundo/ y los pueblos ardían, las banderas”
El imprescindible Neruda, en su Canto General, sentencia: “Está mi corazón en esta lucha. Mi pueblo vencerá”
Cuando una sociedad le teme a las palabras pueblo y corazón se vuelve parecida a sus miedos: comienza a justificar la muerte de su ángel; contribuye, con un párrafo más, a la carta suicida del mundo; coloca las fajas de clausuras del horizonte; multiplica a los predicadores de la vida chiquita, suma otro alarido al oscuro rugido de la Historia.

10/17/2016

Las canciones humanas

 (Pedro Patzer)

Las canciones humanas clausuran las fronteras del idioma
derriban los muros de las palabras
abren de par en par las puertas de la vida
echan a los mercaderes del templo,
desnudan los silencios, encienden las plegarias

Canciones humanas, satélites del alba
más de pájaro que de ángel
entre las raíces del cielo y la estrella del árbol
denuncian al traficante de cegueras
convocan al polizón al camarote de la esperanza


Canciones humanas, alumnas de la marea
constelaciones interiores que los telescopios no detectan
canciones humanas, devotas de lo que florece
caballos secretos que sólo cabalgan en el alma

canciones humanas, custodias de las cimas
melodías de semillas ante el grito apocalíptico
canciones humanas, la mano en la caverna
la pirámide en la selva, el cóndor en el charango
y el sol que dibuja el preso en la celda

La canciones humanas,
hacen vientos de la ausencia de la madre
caminos del precipicio de la herida
victoria del libro que el dolor nos escribe en el alma
en un segundo

10/11/2016

¿Cultura o adorno, educación o “copiar y pegar”?

por Pedro Patzer

La cultura sin rebeldía se convierte en adorno. Los adornos no nos invitan a transformar el mundo. Los adornos no son espejos de la historia del corazón humano, ni de un país. Los revolucionarios de salón, los académicos de aulas esterilizadas, los críticos que cacarean desde sus jaulas de oro, las sectas literarias, los que expulsan al pueblo de la cultura y de la educación son también responsables de nuestras más profundas crisis.
La identidad es lo más importante que la educación y la cultura deben custodiar y promover, sin embargo burócratas de aulas y de instituciones se han convertido en anestesistas de identidades, en profetas del “copiar” y “pegar”, apologistas de citas siempre ajenas, censores ante el embrión de la propia voz. Es curioso que estos son los mismo que se postulan en las filas de esa entelequia llamada progresismo. Eso sí, el mundo debe discutirse desde sus teorías y bibliografías, y si es posible en sus congresos para los cuarenta asistentes y expositores de siempre. Si alguien quiere indagar al mundo fuera de sus marcos teóricos, sus fronteras de claustros, será un fantasma cultural. Así el verdulero, el operario de la fábrica, la chica que se prostituye por desesperación, el cartonero, el que su única esperanza es ganar el quini 6, quedan afuera (de esa crítica) del mundo. De todas formas ellos tienen sus respuestas y su propia sabiduría, no transmitida por los “faros universitarios” ya que los académicos y los “expertos en cultura” han construido un muro en la Argentina. ¿Qué villero conoce a Juanito Laguna de Antonio Berni? ¿Qué prostituta tiene acceso al texto de Clara Beter (César Tiempo) Versos de una …? Desde luego ellos se rasgan las vestiduras señalando la decadencia de la educación argentina y se refieren con desprecio a la música que escuchan “los negros”. Porque esa es uno de nuestras más grandes derrotas culturales, ése utilizar la palabra “negro” como un término despectivo, por supuesto siempre seguido por “de mierda”. Desde luego, suelen aclarar que no se refieren a la “negritud de piel, sino de alma”, en fin. Pero volviendo a la música que disfruta la mayoría de las clases más humildes de la Argentina, me preguntó: ¿por qué las universidades, las academias, los ámbitos de cultura,  no convocan a los máximos referentes de la cumbia, del reggaetón, del cuarteto, de chamamé, para conversar? ¿Acaso consideran que es Saussure el que llena la bailanta todos los fines de semana con su cumbia “el significado y el significante”? ¿Acaso creen que es Walter Benjamin el que los hace “perrear” hasta el amanecer? No planteo que las obras de Saussure y de Benjamin no hayan aportado pensamientos enriquecedores para la humanidad, ni tampoco que el valor de las cosas radique en su poder de convocatoria; lo que estoy señalando es que la utilización que las academias y ámbitos de la educación hacen de estos autores, crea muros, blinda la mirada de la realidad, la hace inaccesible para la mayoría que tal vez apenas terminó el secundario. Si queremos seguir educando para pocos, el proyecto es genial. Si queremos educar para la mayoría y darles herramientas de emancipación, es un fracaso. Porque Saussure y Benjamin resultan muros, no puentes para los que a los veinte años tienen la cabeza colmada de ruidos del mundo. ¿Nunca se les ocurrió convocar a los artistas que llenan las bailantas y de festivales y llegar un acuerdo, escucharlos y hablarles, que ellos les otorguen claves para seducir el corazón del pueblo y ustedes aportarles herramientas pedagógicas para que trabajen en sus poéticas asuntos fundamentales de la existencia y de la libertad? ¿Acaso ignoran todo lo que Omar Shane, la Mona Jiménez y el Chaqueño Palavecino pueden aportarles acerca de las características de su público?
Manuel Ugarte fue criticado y hasta expulsado del partido socialista argentino ya que consideraba que los países que fueron colonizados por los imperios, tienen la obligación de fomentar la idea de lo nacional, rechaza la enemistad del socialismo argentino con el concepto de patria, en tanto que reafirma su amor por su nación y su bandera. Del mismo modo considero que la educación y la cultura, desde luego deben trabajar con autores universales pero siempre tendiendo un puente con la realidad nacional. ¿Qué valor tiene que le hablen del museo del Louvre a un pibe que nunca antes escuchó mencionar al artista que pintó la historia de su barrio? Tal vez convenga que primero trabajes con sus valores culturales más cercanos, que conozca a ese artista que consigue el color de su cuadra, de su ciudad; lo instruyas en la cultura de su abuelo indio, de su primo gaucho, de su amigo nieto de inmigrantes, y de ahí vincular con los valores universales del arte. Es decir, la cultura más cercana debe ser primero una respuesta espiritual y artística a lo familiar.
César Aira hizo un diccionario de autores latinoamericanos, y para sorpresa de pocos, y por supuesto no lo notaron los académicos argentinos - porque la mayoría desconoce su obra literaria -  dejó afuera a Atahualpa Yupanqui; esto que parece un mero error, es en realidad una lúcida muestra del imaginario de la “cultura culta” argentina, la que sigue denunciando que la casa ha sido tomada por los cabecitas negras, llegados con el “aluvión zoológico” en un cuento ya canónico, pero no denuncia que artistas como Yupanqui han sido echados de “la casa oficial de la cultura”, la que crea una mirada del mundo, del país, de la vida, donde su altar nunca tiene un santo parecido a su pueblo.