Tan misterioso como
fundamental. Tan ángel oficial como diablo de arrabal. Tan de nadie y tan de
todos. Tan de Buenos Aires y tan de ninguna parte. Tan de la muerte y tan de la
vida. Tan de nuestro pan y tan de nuestro hambre. Tan de nuestro vino y
tan de nuestra sed. Tan de todo lo que nos sabemos y tan de todo lo que nos
ignoramos. Tan de la ciudades y tan de las pampas. Tan de la leyenda y tan de
la historia. Tan de nuestro cantar y tan de nuestro callar. Tan Velázquez y tan
Quinquela. Tan Maradona y tan Leguizamo. Tan Martín Fierro y tan Charly García.
Tan de la bala y tan de la rosa. Tan de la Paramount y tan del circo criollo.
Tan de los que pierden la cabeza por una cabeza y tan de los que pierden la
cabeza por las rubias de New York. Tan de nuestra sonrisa y tan de nuestra lágrima.
Tan golondrina de verano y tan zorzal de la eternidad. Tan romántico y tan
fantasma. Tan Toulouse y tan Tacuarembó. Tan Hollywood y tan Medellín. Tan
Milonga Sentimental y tan Recuerdo Malevo. Tan Anclao en París y tan “yirador”
por los suburbios de la vida. Tan de las cosas que sostienen nuestra identidad
y tan de las pérdidas que nos ayudan a encontrarnos. Tan custodio de la herida
discepoliana y tan antídoto contra nuestras penas y olvidos. Tan hijo malevo,
tristón y canyengue y tan novio de nuestra fatalidad. Tan de ayer y tan de
mañana. Tan humano - que pese a tanta muerte, incluso la suya - Carlitos Gardel
cada día canta mejor.
SOY PEDRO PATZER. ARGENTINO, LATINOAMERICANO! MI ABUELO VINO EN UN BARCO PERO YO VENGO DE MÁS LEJOS,MI DESTINO ES LA PACHAMAMA
11/30/2017
10/20/2017
El club de los corazones chiquitos
por Pedro Patzer
“Cuanto más pequeño es el corazón, más
odio alberga” escribió el poeta francés Víctor Hugo.
Desde burros con libros a ignorantes
profesionales, desde negligentes existenciales a seres que están a la deriva de
los días. Desde francotiradores de los dedos que siempre disparan
mezquinamente, a pigmaliones enamorados sólo de sus propias estatuas. Desde
indiferentes hasta la crueldad a los que hacen la verificación ideológica
vehicular. Desde los atletas de copiar y pegar eslóganes a los que condenan a
los condenados. Desde los que salan las heridas irremediables a los que se
entregan a la pereza del pensamiento emoticón. Desde los que no se animan a
abandonar su fantasma a los que tienen una inmediata certeza ante cada suceso.
Desde los envenenadores de cualquier sueño a los traductores oficiales de la
realidad. Desde los licenciados en fronteras a los doctores en desiertos, desde
los maquilladores de bestias a los publicistas del espanto. Desde los que le
hacen el nudo de la corbata (al tantas veces ahorcado), a los voyeurs de cadáveres.
Desde los obispos que enumeran ángeles caídos a los que proscriben los milagros
cotidianos. Desde los niños cantores de las fatales primicias a especialistas
en tragedias (que nada tienen de griegos). Desde gourmets de caníbales a
cómplices de la nada. Desde los siempre turistas en los más dolorosos paisajes
a los que promueven la Historia como lotería. Todos ellos conforman el
club de los corazones chiquitos
10/16/2017
El Mensaje
por Pedro Patzer
Los profetas hablan de escuchar la chispa divina,
los griegos de convocar a la musa,
los surrealistas al sueño.
Los mapuches tienen como misión alcanzar el canto sagrado,
Lorca llamaba a despertar al duende,
Demócrito a arrancarse los ojos.
Siempre el humano sospechó que era algo más que una sombra de carne y hueso,
quizás la música de este mundo,
que había comenzado en otro mundo,
algo así como un mensaje, que entre
risas de niños y lamentos de moribundos,
viene a descifrar.
10/13/2017
Magia
por Pedro Patzer
Un indio Sioux argumentaba que sus bisontes habían desaparecido desde que el antropólogo lo dibujara en su cuaderno.
Del mismo modo hay quienes aseguran que Dios se marchó del templo desde que el goloso obispo lo tomara de rehén en sus sermones.
10/11/2017
La Raíz del Arte
por Pedro Patzer
Si a todos los niños le enseñaramos
a dibujar árboles,
el mundo de mañana
carecería de desiertos.
10/09/2017
Un Dios
por Pedro Patzer
Él, que en nada creía,
hizo tanto por lo humano
que el corazón se le volvió un Dios
10/07/2017
El nombre de la aurora
por Pedro Patzer
Omar Jayam, poeta iraní, consiguió lo que todo juglar desde el comienzo de la Poesía ha soñado: un cráter de la luna lleva su nombre.
Del mismo modo podríamos alentar a que la acción de tachar días en la pared de calabozo sea bautizada con el nombre de alguien que haya consagrado sus días a liberar pájaros, hombres y ángeles de las jaulas
O darle, al hecho de ver a un hijo por primera vez, el nombre de algún capitán de la aurora. Es decir, de alguien que con sus acciones haya hecho surgir un nuevo día en el corazón humano.
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Entrevista a Pedro Patzer en Radar Libros de Página 12
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