
Somos los arrabales del cielo, decían sus ojos
mientras su piel desmentía la historia de la lepra
pero no la de los milagros
El otoño dejó sus muertos, quizás pensó luego de que el amor callara
sin embargo, ella era como la plegaria del árbol o la herejía del mar,
la ausencia casi nunca huele a lo que perdimos, más bien tiene aroma
al porvenir de la flor, a las aventuras del jardín, luego de la infancia
entonces es fácil el poema, o mejor dicho ya es cosa de un mortal la poesía
cuando las ninfas llevan equipajes y lloran en terminales y averiguan la hora,
pedro patzer
mientras su piel desmentía la historia de la lepra
pero no la de los milagros
El otoño dejó sus muertos, quizás pensó luego de que el amor callara
sin embargo, ella era como la plegaria del árbol o la herejía del mar,
la ausencia casi nunca huele a lo que perdimos, más bien tiene aroma
al porvenir de la flor, a las aventuras del jardín, luego de la infancia
entonces es fácil el poema, o mejor dicho ya es cosa de un mortal la poesía
cuando las ninfas llevan equipajes y lloran en terminales y averiguan la hora,
pedro patzer