por Pedro Patzer
Parte de la formación de un Samurai consistía en abrevar en otras artes: la ceremonia del té y la caligrafía, aunque la que más curiosa - entre estas prácticas - era la del dibujo de sus espadas. Estos implacables guerreros, debían aprender a dibujar su arma. ¿Qué sentido tenía que un Samurai dibujara su espada? ¿Acaso porque las cosas sin Dios sólo alcanzan su alma, cuando un corazón humano las elabora, o será que nadie puede dominar aquello que no es capaz de recrear en su imaginación?
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