10/08/2008

corazón

Corazón, quién te dijo que hasta ahí no podés llegar?
Corazón, vidrio de la catedral de la brisa
que en la dársena del poniente espera
a que el barquito naranja entregue las últimas armas del sol,
las elegantes exequias del día,
Corazón, te han educado bajo el arrecife de lo real,
Y tu capricho de abismo, tu río humano surge otra vez
desde el caudal del misterio y la ternura,
Corazón, el mundo a veces sucede en lo que soñamos
Y eso también es la verdad como la niñez que sigue
aconteciendo en las campanas


Pedro Patzer

1 comentario:

Anónimo dijo...

si, los sueños muchas veces son un arma que jaquea la realidad, con ellos lo imposible es posible. al emcontrarte desafió la realidad y su sueño lo guió, mas el limite lo pusiste vos.

La flor del silencio

por Pedro Patzer Su silencio estaba poblado de un perfume que sólo brindan las flores que los niños dibujan al atardecer