2/22/2008

EL MONÓLOGO MÁS IMPORTANTE DE LA HUMANIDAD



HAMLET.- Ser o no ser, esta es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?... Este es un término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soñar. Sí, y ved aquí el grande obstáculo, porque el considerar qué sueños podrán ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos. Esta es la consideración que hace nuestra infelicidad tan larga. ¿Quién, si esto no fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los empleados, las tropelías que recibe pacífico el mérito de los hombres más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los soberbios? Cuando el que esto sufre, pudiera procurar su quietud con sólo un puñal. ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo el peso de una vida molesta si no fuese que el temor de que existe alguna cosa más allá de la Muerte (aquel país desconocido de cuyos límites ningún caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir los males que nos cercan; antes que ir a buscar otros de que no tenemos seguro conocimiento? Esta previsión nos hace a todos cobardes, así la natural tintura del valor se debilita con los barnices pálidos de la prudencia, las empresas de mayor importancia por esta sola consideración mudan camino, no se ejecutan y se reducen a designios vanos. Pero... ¡la hermosa Ofelia! Graciosa niña, espero que mis defectos no serán olvidados en tus oraciones.
HAMLET, SHAKESPEARE

EL BALBUCEO DE LO IMPOSIBLE

lA ternura me presta el ojo más lúcido,
el horizonte sobornado por ángeles lentos
pero hermosos,
las enciclopedias de la nada
nos aprisionan en herméticas definiciones
debería bastarnos ser milagros y crímenes andantes,
cenizas de mañana,
Darío deja de perseguir cisnes en la poesía,
Lorca regresa de las tabernas amarillas de New York
somos el verbo imaginario de un idioma que nadie inventará,
el río de luz sobre la rama que nadie contempla
pero si no aprendo el abrazo, de nada sirve todo esto
algo más que cadáveres, somos los que le ponemos nombre
a lo que no existe,

pEDRO pATZER

1/30/2008

San Amarillo


Vino ordinario donde la luna cae
Como dios vulgar en el campo de batalla,
Aquella guitarra reconociendo una carencia,
Una estrella de coplas, (bagualera con caja y milagros)
Virgen de los desdentados
Pornografía de lo amarillo, en cada San Cayetano marchito
En el sudor,
Regresa al canto, me dice el sombrío dueño del silencio,
Qué es todo esto? Me pregunto,
Y sólo veo un mismo alarido en famélicas bocas,
Quién probará el sabor de este pensamiento,
Que manjar será esta caer en la angustia,
Este no haber sido pájaro, este ser de tierra,
Y qué se yo de mapas,
De manuales literarios,
De estilos y suicidas,
Apenas testigos de lo inmortal que nos roza,
Ando con hambre de milagros,
Ando con afán de edén,
Y la página en blanco comienza a farfullar
El gran poema que tal vez
sea

Pedro Patzer

1/14/2008

MI RELIGIÓN

Todos los que siguen cayendo con Cobain en la bañera,
humo del fusil confundido con la nube,
generación en busca del gran poema oculto,
Tal vez el cuerpo no entienda demasiado acerca
De la íntima cosquilla,
Si la literatura no nos salva,
Para qué sirve escribir?
Creamos sobre la ruina,
Mariposa en el escombro decía Martí,
Se apoderan del arma poderosa,
Del escándalo del más allá acá,
Educados
con rifles en la letra,
con la cifra y la culpa,
Dejame ser libre de éste que hicieron de mí
La escuela, la familia, los amigos, el trabajo,
Dejame encontrarme en el desierto que hay al cerrar los ojos,
Que bella se presiente la primavera sin nombre,
Que azul es el idioma de mi ceguera,
Mi religión es el humano

pEDRO pATZER

1/12/2008

ÁNGEL GONZALEZ: SE MURIÓ EL HOMBRE, QUEDÓ EL POETA

PARA QUE YO ME LLAME ÁNGEL GONZÁLEZ
Para que yo me llame Ángel González, para que mi ser pese sobre el suelo, fue necesario un ancho espacio y un largo tiempo: hombres de todo el mar y toda tierra, fértiles vientres de mujer, y cuerpos y más cuerpos, fundiéndose incesantes en otro cuerpo nuevo. Solsticios y equinoccios alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de mi carne trepando por los siglos y los huesos. De su pasaje lento y doloroso de su huida hasta el fin, sobreviviendo naufragios, aferrándose al último suspiro de los muertos, yo no soy más que el resultado, el fruto, lo que queda, podrido, entre los restos; esto que veis aquí, tan sólo esto: un escombro tenaz, que se resiste a su ruina, que lucha contra el viento, que avanza por caminos que no llevan a ningún sitio. El éxito de todos los fracasos. La enloquecida fuerza del desaliento...
Ángel González

1/05/2008

IMPÚNEMENTE INMORTAL


Después de pasar los treinta (voy a cumplir en días 32) uno comienza a dejar de ser impunemente inmortal como cuando los veinte, ya los poemas son juguetes de constelación, se juega a Dios y a la nada en cada verso; las canciones son cartas que duermen en los umbrales de las casas abandonadas, el vacío y la totalidad acechan, el árbol de la utopía se ve más hermoso, porque uno ya tiene todo para dejar de ser su otoño y sin embargo, si uno sigue siéndolo, viendo los cadáveres de la juventud de aquellos que se fueron a la cifra de un paraíso racional, los fantasmas amarillos del libro y el café siguen siendo mis amigos, comparto secretos con el jazmín y la arena, ¿acaso soy el crepúsculo sobre la espalda de aquella muchacha? ¿Acaso soy la lluvia que huele el preso desde la celda donde la Biblia suda profetas?
- Siga escribiendo, y trate de vencer la cosquilla de la locura
algo huele a soledad, pan de soledad? quién lo sabe?
soy más mar que nunca, las posdatas nunca me gustaron…
todavía el mundo necesita que lo cambiemos, no pienso envejecer la niñez del verso, aquella de mis primeros catorce


Pedro Patzer

12/29/2007

RAYUELA, CAPÍTULO 82

Capitulo 82
Morelliana.
¿Por qué escribo esto? No tengo ideas claras, ni siquiera tengo ideas. Hay jirones, impulsos, bloques, y todo busca una forma, entonces entra en juego el ritmo y yo escribo dentro de ese ritmo, escribo por él, movido por él y no por eso que llaman el pensamiento y que hace la prosa, literaria u otra. Hay primero una situación confusa, que sólo puede definirse en la palabra; de esa penumbra parto, y si lo que quiero decir (si lo que quiere decirse) tiene suficiente fuerza, inmediatamente se inicia el swing, un balanceo rítmico que me saca a la superficie, lo ilumina todo, conjuga esa materia confusa y el que la padece en una tercera instancia clara y como fatal: la frase, el párrafo, la página, el capítulo, el libro. Ese balanceo, ese swing en el que se va informando la materia confusa, es para mí la única certidumbre de su necesidad, porque apenas cesa comprendo que no tengo ya nada que decir. Y también es la única recompensa de mi trabajo: sentir que lo que he escrito es como un lomo de gato bajo la caricia, con chispas y un arquearse cadencioso. Así por la escritura bajo al volcán, me acerco a las Madres, me conecto con el Centro -sea lo que sea. Escribir es dibujar mi mandala y a la vez recorrerlo, inventar una purificación purificándose; tarea de pobre shamán blanco con calzoncillos de nylon
.

JULIO CORTÁZAR

Entrevista a Pedro Patzer en Radar Libros de Página 12

  https://www.pagina12.com.ar/857478-tierra-de-rios-de-pedro-patzer-cronica-y-poetica