5/20/2008

insomnio


sin mapas, me iré lejos,

las altas cumbres de la madrugada,

el lejano dios de la metáfora,

fragancia de mar en una ciudad sin,

el insomnio del ángel en cada libro,

son las dos y el matrix no duerme,

la noche es una muchacha que hace preguntas en rima,

si tuviera un piano imaginario,

un puñal de caudillo metafísico,

un ajedrez sin reyes,

una canción sin estribillos,

si el sol nocturno apareciera con solo invocarlo,

si sólo fuera un caminante, otro nomás

la aurora y su hilo pretenden atar los agujeros del

el antiguo monumento del otoño,

el mendigo del espíritu se regocija

con la vieja joya de la inmortalidad,

podría llover, pero apenas es lunes


Pedro Patzer

5/09/2008

La´última prenda del ángel

A R. Linares, el gran fotógrafo de la nostalgia

La última prenda de un ángel
Que se desnuda hacia el mundo,
Quizás el cóndor moribundo
nos da un poco de letra,
¿y cuál será tu nido, gorrión de ciudad,
Polizón ante el mar, oscuro perro, que es toda nuestra espera,
y que piensa cuál es la orilla, cuál el horizonte?
La vieja lucha de la piedra y el cielo,
La antigua lucha del mar y el hombre,
Será acaso un presagio de naves que no llegan,
O de tempestades que invaden los muelles
de nuestros corazones?
La pluma del ángel nos presta su alfabeto,
El perro. su mancha de tinta en el horizonte,
Nosotros, nuestras credenciales de otoño
aquellas armas amarillas que algunos llaman melancolía

Pedro Patzer

4/19/2008

HUMO SOBRE BUENOS AIRES


Humo,
nube equivocada,
volcán de juguete susurra en esta ciudad
huérfana de Quinquelas y naufragios
Humo, Cortázar fuma
en La Giralda de los arribas ,
por eso esta nube equivocada,
esta pálida mujer sin vientos,
esta carta en blanco sin remitente,
esta paloma de algodón,
esta guitarra de bocanadas
humo,
el ángel se quitó las ropas
que caen como niebla de riachuelo,
como disparo de otoño,
como ceguera de Borges
como el blanco monumento del mendigo
que en cada esquina, arrea la inmaculada bandera
de rendición,
humo
partitura deshilachada,
clavel de las alturas en busca de Pugliese,
campana de aire que perdió su templo,
glaciar de seda, espuma de un mar volador,
delantal del viejo alumno de la belleza y el desasosiego,
humo sobre Buenos Aires, piano de harina,
levadura de fuelle, canción de alquitrán,

Pedro Patzer

4/12/2008



Los creadores custodian mi desasosiego,

el gran desamparo, el que me hace un polizón del día,

los grandes amigos de los libros,

los cómplices de la melodía y el color,

nunca se está solo, cuando se aprende a mirar con los ojos cerrados,

los paises interiores, los remotos dibujos de mis antepasados,

las lluvias que rubricarán el naufragio en su boca,

la arquitectura de lo imposible, en cada verso

los trenes, el vino, un papel en blanco



Pedro Patzer
en este nuevo otoño

3/07/2008

QUE TODA AMÉRICA HABLE EL MISMO IDIOMA

Que toda América hable el mismo idioma, el alfabeto del inca y de la Pachamama; el de Los Caribes y las frutas insurrectas de la selva; el de los Macondos y los Comalas; que el continente decida su destino, que la hermandad sea el horizonte, y los latinoamericanos criaturas del porvenir; reclamémosle al futuro paz entre hermanos, somos el mañana de la dignidad, somos la América descalza que ahora comienza a caminar hacia la historia.

Venezuela, Ecuador y Colombia, ¿Acaso no fueron una misma nación, aquella Gran Colombia fundada en 1819, ese territorio de espumas y volcanes, de Gabriel García Márquez y Rómulo Gallegos; de Antonio José de Sucre y Simón Bolivar?
no comparten el sabor de la arepa? ¿Acaso el sol del caribe no esculpe con su intensa luz las bembas de sus mujeres? ¿Acaso no los une el sonido de aquella arpa legendaria, que despertara la envidia de los viejos ángeles? ¿Acaso los tres países no llevan en su rico vientre, el ancestral hijo de café, aquel de mirada oscura y hermosa?
Tan sólo esta vez, en que Venezuela, Ecuador y Colombia nos convocan, sería bueno contradecir a Borges y decir: “que nos una el amor y no el espanto” y que América vuelva a ser la misma plegaria de cerámica, la misma canción con todos


“Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar”
Escribió en 1891, José Martí, poeta cubano. Sus palabras poseen el don del porvenir, sus letras son siempre jóvenes en un mundo viejo de injusticias.


Venezolanos, ecuatorianos y colombianos, hermanos del corazón de la selva que palpita los primeros cielos del cóndor, que lleva en sus latidos verdes la memoria del mediodía del aborigen, del nocturno maquillaje de aquella luna sin nombre, de aquel satélite indio que iluminaba un continente que sólo tenía fronteras de lodo y ríos?
Que el mismo canto que Tupac Amaru entonara con su sangre, el mismo himno que Pablo Neruda y César Vallejo recitaran en las patrias líricas de la poesía, resurja como estrofa de cóndor, como vieja bandera zurcida con el sudor de los héroes, con la lágrima del esclavo que alcanza su primera aurora en libertad. Venezuela, Ecuador y Colombia,
pEDRO pATZER , TEXTO PARA RADIO NACIONAL FOLKLÓRICA

3/05/2008

MI DESTINO ES EL POEMA


Leo en este planeta, lo que escribí en otro universo
Y como siempre las letras de lluvia, los jardines del más allá,
El niño que en sus manos acaricia al arco iris muerto,
Me entran ganas de ser un polizón en aquel viejo canto,
De ser una luz en el color que Homero pintó en su ceguera,
De ser el manifiesto de la flor, el hambre de lo desierto
Y sin embargo qué es lo que vale la pena,
Mi niño sigue corriendo en su antigua infancia,
Los trenes a ninguna parte siguen recorriendo el mismo sendero,
Los profesores quedaron en aquella incomprensión,
Mi templo vacío, el beso seco, y Lorca siempre Lorca
Ahora me veo, escribiendo posdatas sobre cartas que nunca llegaron,
Y comprendo que mi destino es el poema


Pedro Patzer

2/22/2008

EL MONÓLOGO MÁS IMPORTANTE DE LA HUMANIDAD



HAMLET.- Ser o no ser, esta es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?... Este es un término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soñar. Sí, y ved aquí el grande obstáculo, porque el considerar qué sueños podrán ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos. Esta es la consideración que hace nuestra infelicidad tan larga. ¿Quién, si esto no fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los empleados, las tropelías que recibe pacífico el mérito de los hombres más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los soberbios? Cuando el que esto sufre, pudiera procurar su quietud con sólo un puñal. ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo el peso de una vida molesta si no fuese que el temor de que existe alguna cosa más allá de la Muerte (aquel país desconocido de cuyos límites ningún caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir los males que nos cercan; antes que ir a buscar otros de que no tenemos seguro conocimiento? Esta previsión nos hace a todos cobardes, así la natural tintura del valor se debilita con los barnices pálidos de la prudencia, las empresas de mayor importancia por esta sola consideración mudan camino, no se ejecutan y se reducen a designios vanos. Pero... ¡la hermosa Ofelia! Graciosa niña, espero que mis defectos no serán olvidados en tus oraciones.
HAMLET, SHAKESPEARE

Entrevista a Pedro Patzer en Radar Libros de Página 12

  https://www.pagina12.com.ar/857478-tierra-de-rios-de-pedro-patzer-cronica-y-poetica