
Hacia dónde se fue el mar de todos los que aprueban este tedio, en qué mundo perdieron su infancia en el asombro, qué han hecho de la primera letra, de esa bocanada del decir el universo imposible, de ser uno mismo ante el abismo. Qué han hecho con los colores rebeldes de la aurora adolescente, qué corbata les cambió el amor por la vida, en qué muerte cayeron, en qué comarca de la razón aprendieron a desmerecer el peligro de ser uno mismo, si nuestra condición de náufragos no nos hizo aprender el valor de las islas imaginarias, renunciemos al día, y dejémonos llevar por la marea baja de esta “realidad” que no es otra cosa, que una ficción dirigida, dejemos que la calavera insista en nuestra mano, hasta devenir en Hamlet urgentes, el mundo necesita más Hamlet, y menos artesanos del Apocalipsis
Pedro Patzer (tomando vino y recitando unos versos en la madrugada)