2/07/2018

Los envenenadores

por Pedro Patzer


Han llenado a la gente de muerte,
de la muerte que nada purifica,
muerte sin silencio, sin música, ni plegaria,
muerte de tv, muerte de estadísticas,
muerte promovida por los que se llenan la boca
de la palabra vida,
y jamás nada nacieron
y siempre todo lo murieron,
apologistas de la existencia como
un acto biológico entre el empleo y el etcétera;
anhelando la propia estatua
dejan pasar la pequeña historia de cada hombre,
cada mujer, cada gorrión, cada árbol, cada pan,
que mueren en las horas en las que los empleados municipales
lustran fastuosos monumentos

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